Vaya, ¡de nuevo por aquí! Eso significa que quieres más (y yo te lo voy a dar, jaja). No me digas que tomaste la firme determinación de empezar a correr tras leer mi último post sobre cómo aficionarse al running, no cejaste en tu empeño de dominar la respiración hasta controlarla como quien logra domar un caballo desbocado y ahora eres capaz de hacer un 5k cómodamente e incluso te has atrevido con 10k y no se te han quitado las ganas de seguir corriendo… Pues ¿sabes que te digo? Que eres un/a campeón/a y que me encanta tenerte como lector/a de este pequeño blog. Así que voy a tratar de fidelizarte aconsejándote algo que quizá te sea de gran utilidad para conservar durante muchos años ese maravilloso regalo que te has hecho: elige una pareja para salir a correr.

Para mí, lo más fácil de correr es correr. Así tal cual lo lees. Adelantar un pie, una pierna, acompasar la respiración y avanzar a un ritmo más o menos rápido durante más o menos tiempo hasta recorrer una distancia más o menos larga… No te niego que a veces creo morir en el intento por completar una carrera o acabar un entrenamiento pero aún así insisto en que hay algo mucho más difícil que correr. Y es salir a correr.

Si ya eres un/a aficionad@ al running te sonará aquello de “no sé cómo puedes”, una frase que divide la Humanidad en dos tipos de personas, los que la lanzan y a quiénes se dirige. Si formas parte del último gran grupo me reconocerás que es difícil encontrar una respuesta a algo que tú mism@ te preguntas cuando suena el despertador a horas intempestivas o te calzas las zapatillas para salir a correr con frío, calor, viento o lluvia, o simplemente estás tan derrotad@ que no atinas a entender quién te mandó aficionarte a esta locura del running. Pues sí, señores y señoras del “no sé cómo puedes”: no sabemos cómo podemos, simplemente podemos. Y no vamos a perder ni un segundo más en esta cuestión porque hay que salir a correr.

Jaime y yo dandonos consuelo en la última tirada larga de montaña. Qué bien viene compartir los buenos y malos momentos, también en esto del running...

Jaime y yo dandonos consuelo en la última tirada larga de montaña. Qué bien viene compartir los buenos y malos momentos, también en esto del running…

Obviamente, hay factores que nos facilitan la vida y hoy te quiero hablar de uno de ellos, tan importante desde mi punto de vista que puede marcar el éxito o el fracaso de tu flamante carrera como runner: hacerte con colegas runners. Sé de personas que al recomendarles que busquen compañía para salir a correr replican que se sienten más cómodas sin la presión de seguir el ritmo de otro/s. Normal, quedar con alguien para lo que sea implica cierto compromiso de estar a la altura, excepto causa inesperada como lesión repentina o un mal día que lo tiene cualquiera.

En el running como en la vida hay que ser honesto primero con uno mismo y después con los demás de forma que cuando te animes a quedar con alguien para salir a correr tus ganas de compartir tu afición deben quedar en un segundo plano, detrás de la necesaria ponderación del nivel de tu acompañante o de las pretensiones de su entrenamiento. En esto, cuanto más sinceros seáis el un@ con el/la otr@ mejor.

Sobre esto, saben un montón parejas que te voy a ir mostrando a lo largo de este post como la que forman Cristina Mitre de The Beauty Mail y Clara Montoya de Yo no corro, vuelo. O un parejón, también en lo sentimental, Alma Obregón (El blog de Alma) y Lucas. Aunque las sigo, no tengo la suerte de conocer a ninguna de estas parejas en vivo. Pero de quiénes sí puedo hablar con conocimiento son Ñusi (Cualquiera Puede Hacerlo) y Paqui, Jovita y Rocío, Irene y yo o Jaime y yo…

Parejas de corredores, amantes del running

Dos parejones del running. Las primeras, las míticas Clara Montoya y Cristina Mitre, auténticas impulsoras del movimiento pro running #mujeresquecorren Y Alma Obregón con su chico Lucas, inseparables corredores.

¿Por qué es importante encontrar colega/s de running?. Algunos de mis argumentos son estos:

  1. Alguien que tire del carro y del que tirar. Principalmente porque nuestra cabeza y nuestro cuerpo no van a velocidad de crucero. Normalmente nuestro estado físico y/o de ánimo funciona como una montaña rusa con más o menos desnivel, por lo que la toma de decisiones difíciles (como salir a correr sin puñeteras ganas) va a estar muy condicionada por nuestro caprichoso momento personal (ojo, no hablo de lesiones, sobreentrenamiento ni cansancio crónico…). En esos momentos, entra en acción un factor que no debemos subestimar y es el compromiso. Ok, puedes autoconvencerte de que hoy no estás en condiciones de salir a correr pero… ¿te va a resultar igual de fácil convencer al colega con el que has quedado? Este argumento es de ida y vuelta. A veces te llama tu pareja o grupo de running para anunciarte que no acude a su cita cuando ya has organizado a media España para salir a correr. Ese es el momento de decirle: “En cinco minutos te quiero en Puerta Real”. Y colgar.
  2. Alguien a quien contar y que te cuente la vida. No sé tú, pero en mi caso sólo un deporte como la natación podría hacerme callar mientras lo practico… Con la edad he ido aprendiendo que el silencio es un vacío que no hay por qué ocupar y hoy día hasta lo busco y lo valoro. Pero confieso que es una capacidad adquirida con el tiempo. Lo innato en mí es parlotear hasta perder el resuello. Cuando me inicié en este deporte, ante la imposibilidad de charlar sin asfixiarme, solía pedir a Jaime que me contara cosas. Con Ñusi he planificado viajes a Eurodisney y clases extraescolares en sesiones dos en uno –modo madre/runner- de lo más productivas, al igual que con Irene he subido cuestas mientras nos sometíamos mutuamente a terapia de pareja. Por otro lado, poder hablar a pesar del esfuerzo es un buen indicador de que vas a buen ritmo (a menos que hagas series…, en tal caso correr y callar).
    Salir a correr en pareja, mamás runner, running con colegas

    Irene! Super mamá (otra más, de esas hay un puñado en este blog). Muy terapéuticas nuestras quedadas, jajaja. Además de que es una liebre genial en las carreras…

  3. Alguien a quien proteger y que te proteja. En general, y desafortunadamente si eres mujer en especial, siempre hay lugares que conviene evitar transitar a determinadas horas. Si no tienes más remedio que correr antes de amanecer o de noche cerrada, la nocturnidad es un problema. Pero si vas con alguien, aún siendo recomendable no cometer imprudencias, las posibilidades se amplían. Esta ventaja es enorme también para diversificar tus rutas, especialmente si le vas a dar al trail running (correr por montaña, no en asfalto). Llevar un ‘sherpa’ es un lujo al alcance de muy pocos. Si tienes esa suerte (yo la tengo!) no la desaproveches y déjate llevar por los aventureros de la montaña.
  4. Alguien que te saque de tu zona de confort y a quien saques. Vas tan a gusto a tu ritmo habitual, por tu ruta de siempre, completando la distancia de casi todas tus salidas…. que te aburres soberanamente. Hasta que tu colega llega puntual a su cita contigo y decide cambiarte los esquemas: cuestas, cambios de ritmo, larga distancia, series… Hoy tiene la inspiración de la que tú careces y va a variar tu rutina. Perfecto, es muy importante sorprender a tu cuerpo y si permites que alguien te ayude en esa tarea, genial
Correr en pareja, entranadora personal, fisioterapeuta

Otro parejón, Jovi y Rocío. Atención: una entrenadora personal y una fisioterapeuta unidas en la carrera. La mejor compañia cuando corres y tengo el lujo de poder disfrutarla!

Después de todo lo anterior, no me cabe duda de que estarás dándole al coco sobre quién será tu próxima víctima ¿alguien que no corre pero te ha dicho varias veces que avises cuando vayas a empezar? ¿tu chic@? ¿alguien que corre y te tiene entre sus objetivos? ¿el grupo organizado de running que te provoca envidia cada vez que lo ves en el parque? ¿el coach del gimnasio que te ha ofrecido mil veces un entrenamiento personal? ¿un poquito de todo? Piénsalo y elige tu pareja de baile antes de que empiece a sonar la música.

Correr en pareja, tándem perfecto, trail mountain, mujeres valientes

Qué decir de esta pareja Ñusi-Paqui… uff pues que donde ponen el ojo ponen la bala. No se les ha resistido ni un solo reto (y mira que tienen ambición: maratones de asfalto y montaña, y hasta un ultra trail!). Ellas mismas reconocen que su fuerza radica en buena parte en la pareja

Por último pero súper importante, correr en compañía no debe crear dependencia. Tener un colega de running no significa estar condicionado por el hecho de que pueda salir a correr contigo. Un colega siempre suma, nunca resta. En los comienzos te resultará de gran utilidad contar con alguien que te imprima las ganas de las que puedes flaquear en un momento de debilidad. Pero a medida que vayas creciendo como runner debes caminar hacia la autosuficiencia y ser capaz de correr con o sin acompañante sin que eso condicione tus entrenos.

Y lo vas a conseguir, porque tú sabes que cuando te pones lo consigues 😉