Cuando están a punto de cumplirse tres años del nacimiento de este blog sobre vida sana, echo la mirada atrás y pienso en cómo se han reflejado en él los cambios que he experimentado en todo este tiempo, casi ninguno apreciable a simple vista

Vivir en la Pirámide es fruto de la práctica de un máster en branded content pero sobre todo es la respuesta a una necesidad de aprender a manejar una herramienta de trabajo indispensable para alguien que se dedica a la comunicación en el  siglo XXI: un blog. Nunca me ha gustado quedarme atrás, así que tenía que probarlo… Pero con dos enanos menores de cinco años, trabajo dentro y fuera de casa, mil aficiones y la lección bien aprendida de que si tú no haces nada por conciliar nadie lo hará por ti, embarcarme en la aventura de un blog sobre vida sana supuso en su día un gran desafío.

¿Por qué un blog sobre vida sana?

No podía ser de otra manera porque cuando me lancé a escribir con cierta regularidad me di cuenta de que no podía añadir nuevas tareas: correr, la alimentación saludable y la atención plena o mindfulness ya formaban parte de mi vida. La documentación y lectura de blogs y artículos sobre estos temas ocupaban gran parte de mi escaso tiempo de ocio. Solo tenía que fotografiar mi día a día y escribir sobre ello. Vivir en la Pirámide se convirtió en la bitácora de una madre trabajadora tratando de abrir hueco a sus intereses personales a codazos en el ínfimo espacio que me quedaba entre la vida laboral y familiar.

Sin pretenderlo, cada post de Vivir en la Pirámide está impregnado de la conciliación más difícil y retadora a la que puede enfrentarse una mujer en la actualidad: la conciliación de la vida personal. Y digo que es difícil porque ni siquiera figura en el listado de objetivos de muchas mujeres. La mayoría nos conformaríamos con poder trabajar y disfrutar de la familia a niveles razonables pero muchas, intuyo que la mayoría, acabamos renunciando en mayor o menor medida a alguna de estas facetas.

Yo misma disfruto de una reducción de jornada por cuidado de hijos, cobro menos y renuncio a acceder a puestos de mayor responsabilidad a cambio de estar en casa cuando se me necesita. Así que si lo anterior, la conciliación de la vida laboral y familiar, conforma un binomio de compleja solución, la pretensión de introducir un tercer factor, la vida personal, es una ecuación de órdago sobre la que yo voy publicando mis ensayos.

¡No estoy yo para dar lecciones a nadie sino más bien para todo lo contrario! Así que soy toda oídos. ¿Cómo lo hacéis? ¿habéis renunciado a comer bien o a hacer deporte por el ritmo de vida que lleváis? ¿tenéis algún consejo, truco o estrategia que os vaya bien?